miércoles, 23 de junio de 2010

En el que Koji reflexiona sobre la mediana edad.

Creo que ya conocen a Koji, pero para los lectores que nunca fueron, y aquéllos que nunca serán, le describiré someramente.

Koji es de baja estatura, 1.70m para ser precisos. Es delgado, no especialmente musculoso, y, en general, bastante normal. No tiene habilidades extraordinarias: no es el más payaso de su grupo de amigos, no es el más interesante, no es el más friki, etc.  Koji nunca ha tenido la imagen de sí mismo de ser especialmente atractivo. A lo largo de los años, muchas mujeres le han llamado “interesante” o “atractivo”, pero Koji sufre de baja autoestima y nunca ha terminado de creerlo. Según una de las mujeres más cercanas a él, tiene a su favor unos labios "besables". No me pregunten.

Koji está cerca de los cuarenta, esa época en que los varones hacen cuentas de su vida y suelen darle un portazo a la legítima. En el caso de Koji, la famosa crisis de la mediana edad no está siendo (todavía) demasiado tremenda. Pero le ha dado por dejarse el pelo largo.

Lo sé: ustedes piensan que eso no es motivo para obligar al mundo a leer una entrada de blog más, y quizás ya no estén leyendo. Pero si han llegado hasta aquí, lean, y juzguen luego. La entrada de hoy vale su peso en oro.

En el último mes, Koji ha pasado tres veces por la misma experiencia, con ligeras variaciones, que les relato. Además del episodio de los jaguares, que no incluyo en el recuento.

Escena: acto social convencional. Dramatis Persona: Koji, y Mujer Casada, digamos Lola. El diálogo transcurre más o menos así:

Lola: - Hola, Koji, hacía tiempo que no te veía. ¡Qué guapo te veo! [Pasa la mano por el pelo de Koji] (lo sé parece ciencia ficción, pero es como les cuento).

Koji: - er... ahm.... ejem, ¡qué va!, estoy viejuno y tal...

Lola: - Me encantan los hombres con el pelo largo. [pone la mano sobre la pierna de Koji]. Te pasa como el vino, mejoras con los años [sonrisa].

Koji:  - er ... ahm ... ejem... (empieza a preguntarse dónde está la cámara indiscreta).

Lola: -A ver si nos vemos antes de las vacaciones, tenemos un mes todavía... Toma, éste es mi email per-so-nal. [Da el email a Koji, mientras el marido, a menos de dos metros, no se da cuenta de nada]. Escríbeme para vernos. [Mientras lo dice, brillan sus ojos]

Koji: - er ... ahm ... ejem ....


[Lola guiña un ojo, y aprieta la mano de Koji. Sale de escena balanceando las caderas].

Koji: - er ... ufff!!!!

Tres veces en un mes, es imposible que se trate de una casualidad. Y la única diferencia es el pelo largo. Así que amigos, lectores y trasnochados visitantes, éste es mi consejo: si tienen pelo, déjenselo largo.